Lo que podemos aprender de Voltaire y Borges: formarnos un cuadro del mundo

El querer conocer, retener nombres, fechas y detalles, autores y sus obras es tan sólo el reflejo especular de un anhelo de plenitud en el hombre que se sabe incompleto. De ahí que la mayor de las virtudes del filósofo sea la humildad. El que -henchido de orgullo- cree saberlo todo o, al menos, saber todo lo necesario, está cerrado al conocimiento. La compra compulsiva de libros, por poner un ejemplo moderno, es una relación libidinal con el saber. El “letraherido” se ve atraído por dos polos: el consumismo más extremo (del que se aprovecha la industria editorial) y el intento de saciar ese vacío.

Sorrabamiento: una servidumbre voluntaria

En octubre se debatía en sede parlamentaria el Proyecto de Ley de protección, derechos y bienestar de los animales. ¿Qué tan misántropo puede llegar a ser el progresismo? En este texto se dan algunas razones de índole filosófica.

Atenea: una apología de la insurrección

Hace poco se estrenaba la película «Atenea» que aborda la espinosa cuestión de la tensión que viven los quartiers de la periferia francesa. Dirigida por Romain Gavras, hijo del aclamado Costa-Gavras, este drama social narra la historia de una familia francesa de origen argelino cuyo hijo menor, Idir, es asesinado presuntamente por un grupo de agentes (que se ven implicados en un caso de brutalidad policial y que acaban siendo encubiertos por la policía).

Liras licenciosas

Poca gente sabe que me incursioné en esto de escribir a partir de la lírica. Poesía, canción, versos de rap era lo que escribía con 14-15 años.
A medida que fui creciendo y mi itinerario intelectual se fue ligando más al ensayo, dejaba paulatinamente la lírica atrás. Éstas liras dedicadas a Ricardo Calleja me han reconciliado con la métrica y la rima…